26 dic. 2017

Lo aprendido y lo que queda por aprender (propósitos para 2018).


"La historia humana es la historia de nuestra indiferencia ante los toques de atención de la naturaleza. Preferimos cerrar los ojos y regatear. Ajustar nuestros estándares base. Resetear el recuerdo. Entregarnos a la brujería genética y a la ciencia desbocada. Modificamos nuestros cuerpos y corrompemos la tierra. Negamos la muerte y la decadencia. Hacemos caso omiso de los límites e intentamos compensar nuestra vulnerabilidad recurriendo a la ingeniería y el conocimiento. Ignoramos los mensajes que nuestros cuerpos y la tierra nos mandan."
- Los pájaros, el arte y la vida (Kyo Maclear)


Empecé 2017 cargada de buenas intenciones e intuyendo un cambio en mi camino. Algunos de mis propósitos se han cumplido, otros no han llegado a buen puerto, pero, más allá de lo que creyera que serían estos doce meses, éste ha sido un año repleto de aprendizajes.

Entre muchas otras cosas he aprendido a ver mis defectos, de una forma humana y limpia, consciente, sin temor ni rencor, sin arrepentimiento. Este conocimiento de mí misma al visualizar actitudes, temores o facetas que no me gusta, lejos de suponer un obstáculo ha sido más bien el inicio de un proceso de aceptación que me ha proporcionado mucha tranquilidad interior y también muchas ganas de mejorar y de encontrar herramientas para superar mis miedos y mis parálisis
Y en cuanto he empezado a aceptarme de una forma completa y llana, también he empezado a ver la necesidad de aceptar a los demás, de aceptarlos completamente, lo cual creo que ha sido imprescindible para seguir avanzando.

Sin embargo, a pesar de mis avances introspectivos, mis propósitos por tomarme la vida con más calma han fracasado por completo, y desde que volví a compaginar trabajo con estudios y prácticas he vuelto a perder el control de mis límites, mi salud, mi alimentación y, prácticamente, las riendas de mi vida. Vuelvo a estar sin tiempo, vuelvo a sentirme culpable por arrastrar cansancio, mal humor e irascibilidad y vuelvo a sentir una tristeza absoluta al comprobar lo difícil que se me hace conseguir tiempo para mí misma, ya ni pensar en encontrarlo para la creación o la inspiración. ¡Y eso que ahora tengo un trabajo que me encanta!
En los últimos meses, además, también he experimentado mucha angustia por las decisiones que debo tomar en mi futuro próximo y que dictaminarán el transcurso de los siguientes años. Me encuentro en un momento en qué se me está ofreciendo la oportunidad de entrar en un mundo que me permitiría, a la larga, cierta estabilidad económica, estatus sociocultural y realización profesional difícil de rechazar, pero que tiene como requisitos unos cuantos años más (y nadie sabe si serán cuatro o diez) de mucho sacrificio, nada de tiempo y un retraso a la hora de entrar en el mundo laboral relacionado con mi profesión. 
Debo reconocer que me siento presionada, por ese colectivo pero también por mis expectativas profesionales, mi sentido de la responsabilidad y mi pavor a dejar pasar la que puede ser la oportunidad de mi vida.
Y por el otro lado siento una profunda tristeza, porque acceder a ello supone renunciar a mi sueño de ser madre antes de los veinticinco, supone que el estrés y la ansiedad se alarguen y supone, por supuesto, la imposibilidad de crear libremente otros tantos años más. Me siento agotada, exprimida y, por qué no decirlo, de algún modo explotada, aún sabiendo que sin sacrificio no hay recompensa me pregunto constantemente si valdrá la pena o si esa meta es tan sólo una idea de esta sociedad capitalista y competitiva, que me obliga a querer ser más siempre, a subir peldaños en vez de conformarme con modestia. 
Si escucho mi cuerpo sé que necesito un tiempo, para alejarme un poco de la vida universitaria y ver las cosas desde otra perspectiva, intentar trabajar de lo mío cobrando un sueldo decente, pudiendo hacer un horario normal, llegando a casa sin tareas pendientes, pudiendo darme un baño de agua caliente sin sentirme culpable porque 'estoy pendiendo el tiempo', sin necesidad de llenar mis días hasta los topes. 
Pero luego no soy capaz de dejar pasar esto que se me ofrece, porque después de tanto esfuerzo ¿cómo voy a tirar ahora la toalla? ¿ahora que cada vez estoy un pasito más cerca de llegar a alguna parte y encima en uno de los ámbitos más especiales para mí desde la infancia? Además, la idea de tener un horario fijo de escuela durante toda mi vida tampoco es algo para lo que esté hecha.
¿Qué papel tiene el arte en todo esto? ¿Al tomar un camino renuncio a otro? ¿Cuánto más tendré que esperar para retomarlo? ¿Qué hay de mi salud? 
Me he dicho muchas veces que debe haber un modo correcto de enfocarlo, que debo aprender a hacer lo que hago pero de una forma más ligera, pero después de todo un año intentándolo he llegado a la conclusión que las exigencias sociales son tales que me es muy difícil rebajar mi ritmo, mi obsesión por llegar a los términos, por hacer mi trabajo bien hecho. 

En parte sé que la solución es encontrar puentes, o edificarlos, que no todo es tan negro ni tan blanco, que quizás podría encontrar la forma de crear y cumplir a la vez. Pero aún no lo he encontrado, aún no sé cómo hacerlo ni tengo los recursos económicos suficientes como para poder permitirme más lentitud en las etapas que van sucediéndose.

De todos modos yo quería centrarme en mis propósitos de un año encargado de cerrar y abrir etapas, llegando a la conclusión que lo único que pido de mí misma en 2018 es aprender a ser mejor persona, con los demás y conmigo

  1. Seguir aceptándome y aceptando.
  2. Seguir agradeciendo las pequeñas cosas y poniendo lo verdaderamente más importante en primer lugar 
  3. Superar mis miedos, mis inseguridades.
  4. Ver lo positivo de los demás y de mí misma, recordar que cada uno/a lo hace lo mejor que puede y sabe, que nadie es perfecto, y que todos/as necesitamos apoyo, tolerancia, una mano amiga. Tener buenos detalles, hacer sentir bien. Ser sincera en mis palabras y acciones, desprenderme de cualquier malicia, envidia o sentimientos negativos y dañinos.
  5. No tener miedo a ser yo misma, en toda mi transparencia.
  6. Seguir viendo belleza en los rostros ajenos, en las acciones, en el paisaje, la naturaleza.
  7. Andar sin entorpecer ni rasguñar a los demás seres vivos.
  8. Aprender a controlar la irascibilidad, el mal humor, el ser arisca.
  9. Seguir aprendiendo a dar y recibir amor de una forma sana y abundante, humilde y generosa. Seguir entendiendo que la vida en pareja está llena de subidas y bajadas y que debemos aprender a abrazarlas, a entenderlas, a hacer juntos pero también con espacios propios, a madurar nuestro amor tan bien como lo hemos hecho este último año. He aprendido tanto de estos tres años conviviendo en pareja que siento que ahora soy mucho mejor persona, y quiero seguir siéndolo.
  10. Intentar encontrar el modo de darme tiempo, mimos y cuidados.
  11. Intentar encontrar el modo de crear, de reconciliarme con la creatividad, el imaginario, lo espontaneo del acto de escribir o dibujar.
  12. Estar más presente, controlar más mis posturas, mi lenguaje, mi presencia en el mundo. Notar en los poros de la piel cualquier suceso, cualquier acción. 
  13. Dejar de perder el tiempo en lo absorbente que puede llegar a ser la tecnología, utilizarla como herramienta, no como distracción. Hay miles de distracciones más bellas.
  14. Continuar siendo reflexiva y relativizar la vida.
  15. Enfocar las cosas del modo más positivo posible, sin quejarme tanto, aceptando lo que va viniendo. Ver con buenos ojos.
  16. Aprender a vivir desde lo que tengo, sin pensar tanto en 'llegar a alguna parte', al menos no todo el tiempo.
  17. Retomar el ejercicio físico.
  18. Aprender a alimentarme como es debido y dar algunos pasos hacia el veganismo, poco a poco pero de forma consciente. También empezar a ser más consciente acerca del medioambiente. 
  19. Escucharme mucho, escuchar mucho en general.
  20. Desprenderme del egoísmo, de las vanidades.
  21. Identificar eso inculcado, el machismo en particular, y luchar activamente contra cualquiera de sus representaciones. Identificarlas en una misma y desprenderse de ellas.
  22. Seguir siendo fiel a mis principios y auténtica en todo mi ser, en consonancia. 
  23. Rodearme de belleza en todas sus formas.
  24. Lograr una mayor armonía entre lo que pienso, digo y hago.

Quizás son muchos propósitos pero creo que es importante tenerlos presentes e ir añadiendo nuevas afirmaciones de este tipo, al fin y al cabo todos tienen el mismo objetivo: mejorar como habitante de este planeta.
¿Y vosotros/as? ¿Qué objetivos tenéis este 2018?

Os dejo también unas cuantas citas más del libro de Kyo Maclear que a mí, al menos, me han arrojado mucha luz.

"A partir de aquel momento, la pregunta dejó de ser: <<¿Cómo puedo escapar de esta situación y llegar a un lugar mejor?>>, y se convirtió en: <<¿Qué puedo hacer con lo que tengo aquí?>>. Dejé de soñar con lo que podría hacer una persona que dispusiera de libertad, recursos y tiempo ilimitados, y pasó a interesarme mucho más lo que uno podía hacer desde una escasez relativa, qué tipo de abundancia podía surgir de unos recursos modestos, qué podía crear una mente que debía conformarse con un espacio limitad." 
Quizás esto es lo que tengo que aprender, de eso hablaba cuando decía 'construir puentes'.

"El arte no nace de una limitación no deseada. El arte quiere un silencio amplio y sin forma, quiere fantasías antisociales y pasar tiempo alejado del volumen febril de la vida cotidiana."

"Puede que nos sintamos atrapados cuando sacrificamos la libertad artística para encontrar la estabilidad económica".

"También resulta doloroso andar siempre con prisas por culpa de otra persona, embutir tantas cosas como quepan en un solo día".

"La belleza y la elegancia existen queramos o no, las percibamos o no. Lo menos que podemos hacer es intentar estar presentes."

"Cuando nos sentábamos juntos en medio de una espiral de niebla y de tiempo sin forma, cuando dejé de ver mi idea de lo que era un árbol y empecé a percibir los infinitos tonos de verde, cuando contemplé el dorso de un cisne y vi que cada pluma era una intrincada obra de arte en blanco, cuando las distancias se desvanecieron y mi propio sentido de la proporción disminuyó, mudé de piel"
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26 nov. 2017

BIENVENIDOS/AS A MI VIAJE


❝ Para disfrutar en plenitud de la vida, lo que hace falta es un gran baño de humildad. Nosotros, los seres humanos, no somos en absoluto más importantes que una mariposa, que una espiga de trigo, que un guijarro del lecho de un torrente o que la más hermosa de las puestas de sol.
Liberarnos por fin de la arrogancia de nuestra especie. Aprender a andar, un pie tras otro, con la máxima atención para no perturbar más de lo estrictamente imprescindible la vida invisible que revolotea a nuestro alrededor. Cuidar todos y cada uno de nuestros gestos con el máximo de suavidad para no infringir inútiles daños a quienes nos rodean. Llevar nuestra vulnerabilidad a flor de piel, a flor de corazón, en la planta de la mano. Esa mano que se tiende a lo desconocido. Esas manos que quieren acariciar y no pegar, que quieren abrazar y no expulsar.
Ya ha pasado el tiempo de caducas teorías universalistas y esclavizantes. Ha llegado, en cambio, la hora del gran desarme cultural y filosófico. Dejemos atrás la búsqueda incesante e infeliz de un bienestar material y fundámonos en la vida que nos rodea y que nos ofrece gratuitamente su infinita abundancia. Aprendemos a escucharla, a respetarla, a acompañarla, a dejarnos llevar por ella.
Cualquier intento de iniciarnos en ese camino es noble.

- La Pedagogía del Caracol, por una escuela lenta y no violenta 
(Gianfranco Zavalloni)

Hace tiempo que necesitaba este lugar. Cuando volví a El Nido no tenía muy claro cómo encaminarlo, en qué transformarlo, he dado palos de ciego unos cuantos meses hasta que este espacio se ha hecho evidente: necesitaba compartir mi viaje hacia una vida más lenta y respetuosa, necesitaba hablaros de cómo lo profesional se convierte en un estilo de vida e impregna todos los recovecos de ésta cuando conecta con la naturaleza humana. 
Necesitaba hablaros de un profundo cambio en mi modo de concebir nuestro paso por el mundo que he ido experimentando durante los últimos cinco años y que ahora se dibuja con firmeza frente a mí.

Cuando Padlow y yo, desde Kaynta decidimos crear un grupo para hablar de ecologismo y vida sostenible, entre otros temas, vi claro que debía documentar mis avances, mis propósitos, mis batallas internas, mi andar en toda esta lucha comprometida por un mundo algo mejor. También de las voces de todas las que han estado compartiendo información y consejos estos últimos días nace este pequeño hogar que espero que siga vivo y que lo llenéis de vuestra calidez.

En El Nido hablaré de mente, de cuerpo, de medio ambiente, de crianza y educación respetuosa, y de cada uno de esos temas os he preparado una página con recursos que os pueden ser de utilidad para ahondar más en estas cuestiones. 
En el menú desplegable podéis encontrar una presentación actualizada de quién soy y a qué me dedico, y en la presentación del blog podréis saber con más detalles qué me ha impulsado a volver a esta aventura compartida. 

Nos leemos pronto,
Albanie.

FOTO: @leobarrow 
cuando me retrata con mi falda favorita
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